AMOR SE ESCRIBE CON HACHE 07/11/2012 | teresadedios
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TERESA DE DIOS

Una treintena de personas asistió a las seis piezas en ”miniatura” creadas por media docena de artistas procedentes del norte de África, el pasado sábado en el Monasterio de la Cartuja, en Sevilla. Estos seis coreógrafos dieron su visión particular del amor a un público que se vio envuelto en un minimalismo extremo. Las distintas alternancias jugaban un papel esencial: por un lado la variabilidad femenina y masculina; por otro, la lentitud de movimientos y su  contraste con las convulsiones frenéticas del cuerpo y finalmente, la alternancia entre silencio y sonido.

Estas representaciones forman parte del programa Espacios Singulares, dentro del festival, que promueve la danza en espacios urbanos. En el caso de la Cartuja, las piezas se realizaron siguiendo un recorrido por una parte del monasterio. La coreógrafa marroquí, Meryem Jazouli, fue la encargada de abrir esta serie de representaciones en estos ”espacios singulares”. Vestida de rojo, Jazouli, situada en el medio de la capilla, deleitó al público con una danza lenta y melancólica centrada en el movimiento de brazos. Los espectáculos continuaron en otra sala de la mano de Smaoui y Taouffic. La primera, en un espacio blanco, trajo un amor inocente y pasional; que contrastaba con el negro de la danza frenética y desesperada, correspondiente a la representación de Taouffic.

Las distintas artes se fueron fusionando poco a poco: de la danza de Jazouli, al diaporama de dibujos fotografiados de Shaymaa Aziz y su historia de amor simple y delicada en El Cairo; pasando por la puesta en escena del francés Arnaud Saury y su reflexión sobre el amor, que llevaba al espectador de lo poético a lo metafísico.

La música, que en principio cualquiera podría pensar que es esencial en una coreografía, no estuvo siempre presente en estas piezas. Estos seis artistas demostraron que es posible bailar sin música; hacer pasar sensaciones solo con el uso del cuerpo y del espacio, casi en su totalidad vacío. Taouffic se sirvió del canto; Aziz del silencio, Jazouli del barullo; Sebaï de sonidos de televisión, sonido y música árabe.

Estos autores eran diferentes en su concepción del amor, pero tenían también características comunes: sus espectáculos se basaron en la sencillez y la repetición, sin que por eso el espectador se sintiese aburrido, aunque sí apesadumbrado, ya que, algo que no fue representado fue un amor festivo y feliz, sino todo lo contrario. Habibi significa ”mi amor” en árabe, es por eso que para estos seis artistas ”amor” se escribe con hache.

FICHA:

Compañía: Grupo de artistas del Magreb, proyecto ”Miniaturas”

Coreógrafos: Maryem Jazouli, Shaymaa Aziz, Arnaud Saury, Imene Smaoui, Taouffic Izzediou, Malek Sebaï.

Música: Ausencia de sonido, cante, sonidos ambientales.

Contexto: Mes de Danza.

Lugar: Monasterio de la Cartuja, Sevilla.

Fecha: 3 de noviembre.