Los cuerpos trazan sombras 07/11/2012 | borjadediego
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BORJA DE DIEGO

Han sido muchos los intentos de transformar las artes plásticas en un viaje. El carácter multidisciplinar con que llegó el siglo XX, la fusión de artes a través de performances especialmente durante los 70, por el que la experimentación intentaba plasmar aquello que el artista no puede ver pero palpa y ansía, regresan con el Mes de Danza de Sevilla. Una edición cuyo lema, “Danza en la retina”, ya nos acerca a la esencia plástica que recoge este espectáculo.

Porque Roberto Martínez Losa es pintor y bailarín, formado en Bellas Artes pero decidido a llevar los pinceles a su propio cuerpo. Del Centro Andaluz de Danza al Centro de Desarrollo Coreográfico de Toulouse, su trabajo lo ha llevado del trazo a su movimiento y, tras crecer como bailarín en compañías y colectivos como K622 y Mopa, abre su interior con este viaje, uno de sus proyectos personales en solitario.

“El artista y la modelo” abre las puertas de la fragua. La librería Un Gato en Bicicleta, uno de los espacios singulares que este año se ofrece de escenario, se transforma en un taller en pleno proceso de trabajo. En esta sesión, especial por el quinto aniversario de la pieza, las más de dos horas de duración refuerzan la sensación de intimidad: si ese tiempo le pertenece a alguien, es al creador.

La música marca los ciclos con que se mide el trabajo creativo: la calma, llena de sobriedad, reflexión e imaginación; y la locura, el trance que invita a esa inspiración desatada y casi salvaje, que Martínez Losa interpreta con brillantez. Fuera del lienzo, contra el lienzo y sobre él, somos lo que hacemos y por ello el artista está atado al espacio en blanco. A cada movimiento, un trazo desvela –desnuda- sus pensamientos, ahogados en la pintura y la materia.

La obra pictórica final no debería acaparar toda la atención. La pieza llama a mirar más allá de lo que deja: un cuerpo que traza y siembra, que intenta ceñirse al marco, se desata y busca precisar los detalles del dibujo, pero ante todo se entrega. El espectador viaja con ese cuerpo mientras el artista, el ente vivo y sometido, se confunde e integra–no se puede contar la tormenta sin entregarse a la tempestad- con la obra, la pintura y el espacio.

La pieza no es la obra, sino el viaje hacia ésta en sí. Esa estela de colores imprecisa a la que nos lleva un cuerpo, la locura y la contención. El resultado, un autorretrato, prueba la belleza y frustración de que cuanto el artista pueda alcanzar de revelación reside en sí mismo. Cualquier idea de belleza pertenece a los propios vivos. Toda obra de arte es un testimonio. Crear es contarse. Trazar sombras.

“El artista y la modelo”

Compañía: Roberto Martínez Losa.

Coreógrafo: Roberto Martínez Losa.

Música: Pablo Peña.

XIX Mes de Danza. Librería Un Gato en Bicileta (Sevilla). 01/11/12.