La seducción del espacio 04/11/2014 | Maria_de_castro
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El Soberao

Bailarines: Raquel Madrid y Arturo Parrilla

Música: Emilio Parrilla y Yoojink

Puerta de Jerez

Mes de Danza de Sevilla, 1 de noviembre de 2014

Es un soleado día de un cálido otoño, 1 de noviembre. La segunda jornada del Ciclo Danza en Espacios Singulares comienza con la pieza El Soberao, protagonizada por Raquel Madrid y Arturo Parrilla en la Puerta Jerez de Sevilla.

Entre los espectadores, algunos son fieles a esta cita anual de baile contemporáneo y acuden al encuentro con programa en mano; otros, sin embargo, son familias con niños y turistas que, en su paseo matutino del sábado, encuentran por sorpresa la instalación de una escultura y la recreación de una coreografía de baile en un escenario seductor y poco convencional para este arte.

Comienza la obra con la entrada en escena de Raquel Madrid (intérprete y coreógrafa sevillana que desarrolla su trabajo desde hace más de una década como freelance para diversas compañías) que, con movimientos que sugieren olas y desequilibrios sobre los tobillos, abre un libro vacío de color negro. Después aparece Arturo Parrilla (actor con una línea de trabajo vinculada al teatro gestual y la danza contemporánea) que, con una expresión más infantil e ingenua, vuelve a abrir otra página del mismo libro. En esta ocasión, la página despliega una maqueta en miniatura similar a la que preside en grande la acera. Se trata de una figura geométrica, eje central de la escenografía creada por el padre de Arturo,  Emilio Parrilla. Con sus vigas de madera, recrea espacios virtuales e imaginarios, como una ventana a través de la que se asoman los bailarines. Lo hacen de manera individual, con una ejecución precisa de movimientos verticales. También con pasos a dos, que rozan la coquetería y seducción, a veces, y en otras, la agresividad.

Concentración e intimidad son las sensaciones que se respiran en el transcurso de la obra; sólo el llanto de un niño espectador hace olvidar por un momento que el espacio escénico no es una sala de teatro, sino esta plaza tan concurrida de Sevilla.

Tras un desarrollo de 30 minutos, esta pieza multidisciplinar de tres intérpretes, dos bailarines y una escultura,  concluye con la decisión de Arturo Parrilla de quemar la maqueta en miniatura del libro que vuelve a cerrar. Todos los asistentes: amantes de la danza, mayores, niños, e incluso ciudadanos que asisten por primera vez a un espectáculo de danza contemporánea, aplauden con entusiasmo y cantan el cumpleaños feliz a Raquel Madrid en la entrega de un ramo de flores por los responsables de Mes de Danza. Como si ya todos formasen parte de la intimidad de este proyecto creativo. MARÍA DE CASTRO