El cuento está vivo 08/11/2010 | Cristina Dominguez
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Entradas agotadas“. No es normal que en espectáculos infantiles se cuelgue este cartel con tanta antelación.

El domingo un gran grupo de niños y niñas bailaron y actuaron junto con Pepa Muriel (Escenoteca) y su renovado cuento de Los tres cerditos. Los había de diferentes edades y muy distintos entre sí, algunos miedosos, otros inquietos, otros más risueños… pero todos y cada uno de ellos pactaron con la cuentacuentos que aquella moqueta gigante en el suelo del Teatro Alameda se convertiría en un gran bosque. Es interesante ver de vez en cuando espectáculos infantiles para analizar cómo se trata a los menores, pero en esta ocasión no distaba mucho la manera en que las actrices los trataban a ellos y a nosotros, los padres, madres y adultos en definitiva. Los niños formaban un público inteligente y activo.

De hecho en algunas ocasiones se le exigía a los más pequeños un nivel de abstracción bastante alto, pero todos accedían. La fábula popular de estos tres cochinitos fue interpretada con música y paisajes sonoros, con ejercicios de expresión corporal, de interacción entre ellos, de mucha imaginación. La misma contadora interpretaba al lobo, pero por supuesto, los protagonistas seguían siendo los pequeños, que se enfrentaban y se esmeraban en que sus casas de paja, madera y ladrillo no fueran derribadas. Y más cuando, según esta versión, el lobo quería atrapar a los cerditos porque estaba convencido de que con ellos podría cocinar deliciosos tocinos de cielo! (¿Por qué no compartir humor con el público infantil?).

60 minutos donde todos nos entretuvimos, aprendimos y comprobamos que de manera sencilla, con muy pocos recursos pero buen fondo, los niños aceptan casi cualquier plan. Cultura y juego, una combianación mucho más sencilla de lo que parece.