Despojos dorados de vida 18/11/2011 | Noelia Salcedo

Como dos renacuajos aprendiendo a ser libres. Así se pasaron los casi 60 minutos de actuación los bailarines de ‘Oktana Dance Theatre’. La compañía del griego Konstantinos Rigos presentaba de este modo el espectáculo ‘Dressed-Undressed’, una oda al enclaustramiento dentro y fuera de nuestras ropas y nuestra piel.

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Mes de danza. Ciclo ‘Creación Coreográfica en los Balcanes’. Compañía Oktana Dance Theatre. Creación: Konstantinos Rigos. Interpretación: Tasos Karachalios y Yannis Nikoladis. Lugar: Teatro Central. Sala: Sala B. Fecha: Jueves 17 de noviembre.

Como dos renacuajos aprendiendo a ser libres. Así se pasaron los casi 60 minutos de actuación los bailarines de ‘Oktana Dance Theatre’. La compañía del griego Konstantinos Rigos presentaba de este modo el espectáculo ‘Dressed-Undressed’, una oda al enclaustramiento dentro y fuera de nuestras ropas y nuestra piel.

El ‘Mes de Danza’ sevillano y, más concretamente, su ciclo de ‘Creación Coreográfica en los Balcanes’ sirve de contexto para la representación de esta pieza de auténtico rigor escénico.

Tasos Karachalios y Yannis Nikoladis son los únicos protagonistas de esta obra que va creciendo al mismo ritmo al que ellos se retuercen desde el suelo. Son seres que llegan a la vida con el lastre de sus deslumbrantes ropas de tonos dorados y plateados. Juntos aprenden a vivir con la claustrofobia de la sociedad que les oprime dentro de la piel. El público es testigo de cómo dos hombres se enfrentan a la realidad y a sí mismos. Son hermanos, y uno al otro se enseñan a caminar, cojean juntos, tropiezan dramáticamente en espirales de buen gusto.

‘Dressed-Undressed’ se articula en dos mitades exactas. Y una primera parte de brillos cruzados por toda la sala bajo una escenografía de ocre y oro da paso a una segunda donde la anatomía y la piel toman protagonismo. Uno al otro se desvisten. El primero lo hace entre risas. El segundo no necesita ayuda, entre quejidos y lamentos va perdiendo su piel de hombre de nuestro tiempo, y se aferra a ella pues no quiere dejarla atrás.

Los dos hombres son animales a dos piernas. El instinto y la fuerza les hace dejarse llevar por la pasión. No hay música que les acompañe más que en el momento de la conversión. El resto es una sinfonía de voces y quejidos y una palmera proyectada que ondea al viento.

Los dos hombres se van despojando de aquello que les sobra, de aquello que les oprime en esta vida. Pero todo es lucha y confrontación, uno con el otro, el hombre de hoy y su yo interior, la plata y el oro, Caín y Abel.