Captada por la retina 02/11/2012 | Omar Khan

Crónica danzada de los dos primeros días de este Mes de Danza sevillano, que nos invita a pensar en el fructífero matrimonio entre plástica y movimiento.

like twitter
 

Texto: Omar Khan. Foto: Luis Castilla.

El ciclo Espacios Singulares es ya una clara seña de identidad del Mes de Danza, de Sevilla, que acaba de poner en marcha su décimo novena edición fusionándose con la ciudad, reconvirtiendo en escenografías espacios y rincones urbanos inadvertidos incluso para algunos sevillanos. La danza en la calle, en la plaza o el garaje, la librería o el pasaje, sirve de antesala a la programación de sala, que se extenderá hasta el 25 de noviembre y tuvo como preámbulo inaugural, en el Teatro Central el pasado miércoles, el estreno absoluto de Alégrame el día, título sugerente, especialmente en estos tiempos complicados para la vida en general y la cultura en particular, tal y como destacara en su breve discurso de apertura María González, que ha sido la tenaz ideóloga y directora de este evento a lo largo de sus casi veinte años de permanencia. A sala llena, la propuesta de la artista visual Rocío Sánchez y la coreógrafa e intérprete María Martínez Cabeza de Vaca, daba pistas de otra relevante seña de identidad del Mes de Danza: su carácter temático, que bajo el denominador Danza en la retina aparece dedicado este año al sólido y estable matrimonio entre danza y plástica, que da hijos tan sanos y robustos como esta propuesta, en la que dos artistas funden sus respectivas artes en un único momento escénico.

Alégrame el día es la continuación de un proceso de investigación iniciado en 2008 por Ro&Mari, como se hace llamar este tándem cuando actúa junto. I’m Bored, su primera colaboración, Paisaje perfecto (2012) y ésta novísima Alégrame el día responden a una misma inquietud, donde la danza y la acción plástica en directo son totalmente dependientes la una de la otra. Ro crea, desde una vieja pero eficaz tecnología de retroproyectores y vídeos, un profuso paisaje, a veces onírico, siempre ingenioso, que envuelve y ofrece un contexto a la danza, enérgica pero íntima, de Mari, carismática bailarina que sabe combinar en su cuerpo inquieto registros cómicos y dramáticos por igual. Aunque es más forma que fondo, la propuesta ofrece sugerencias que hacen pensar en soledad y tedio, miedo y rutina en su primer bloque llamado Casa, y en sueños no alcanzados y aspiraciones emocionales en el segundo, titulado Hawai, que viene acompañado de la proyección de un delirante vídeoclip en clave retro, justo antes de cerrar con un sorprendente chapuzón de la intérprete en las imaginadas e ilusorias aguas hawaianas de una vulgar piscina inflable.

Pateo por Sevilla

Y el jueves, a la calle. La segunda jornada del Mes de Danza y la primera del ciclo Espacios Singulares nos llevó a pateo por la ciudad. Nos convocó a última hora de la mañana en el Metropol Parasol, espacio mejor conocido por aquí como Los champiñones, para ver dos cuerpos en tenso combate y hábil manipulación. Mickael Marso y Jordi Vilaseca, coreógrafos e intérpretes de Citeaux, creada para su compañía de Zaragoza Proyecto D_Ruses, tienen notorias diferencias físicas. Bajito y enérgico el primero, alto y estilizado el segundo, poseen no obstante un sorprendente entendimiento físico, una complicidad corporal y emocional a la que sacan partido en este dueto de energías encontradas, en el que se cruzan con naturalidad aires de lirismo neoclásico, fuerza bruta posmoderna y guiños al hip hop.

Desde allí, en caravana partió la gente hacia la próxima parada, en la legendaria Alameda de Hércules. Iban explícitamente a encontrarse Por casualidad, el estreno absoluto de los sevillanos Marco Vargas & Chloé Brûle, pareja de elegancia indiscutible, que se mueve con seguridad por las arenas siempre movedizas de un nuevo flamenco que, en su caso particular, es nuevo más por personal, distinto y emotivo que por trasgresor o rompedor. Con un ingenioso juego de palmas y una danza de precisión en busca explícita de perfección y belleza, esta pieza nos hizo testigos de un encuentro breve y fugaz entre dos, que a pesar de lo intenso termina con cada uno avanzando hacia la vida por caminos opuestos. La voz desgarrada del cantaor Juan José Amador puso dramatismo a esta salida de los intérpretes, que arrancó aplausos emocionados entre la numerosa audiencia que acudió a su llamado.

A la caída de la tarde, la larga cola y el tumulto a las puertas de la Librería Un Gato en Bicicleta, en la céntrica calle Regina, daban fe del interés generado por una obra peculiar, que encaja perfecta en el concepto de Danza en la Retina de este Mes de Danza. Roberto Martínez, que viene de Bellas Artes y ha incursionado firmemente en la danza, especialmente vinculado al ecléctico y dinámico equipo sevillano de Mopa pero también con Bárbara Sánchez o Bikini Ducc, volvía sobre su unipersonal El artista y la modelo, una especie de auto-exorcismo que lleva nuestra memoria hacia las vanguardias de los años setenta y el arte de la performance, con la representación en vivo y con música en directo de la creación de un lienzo por donde vagan las ideas, que culmina en un autorretrato, que es total veneración del yo. Martínez hace danza del acto creativo, la acción de pintar la ejecuta su cuerpo expresivo en constante movimiento, al tiempo que el lienzo va materializando ideas en un action painting figurativo, emocional y personal que le mantuvo tres horas en acción.