La nueva calle de danza 05/11/2014 | janet_Gilchrist
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Llegamos desde arriba o desde abajo para encontrar sitio en las escaleras de Las Setas de Sevilla, el techo moderno de la Plaza Mayor.  Escogemos entre un poco de sombra o sentarnos al sol en las escaleras.  Optamos por el sitio de mejor visibilidad para esperar A pie de calle, de Daniel Doña, un espectáculo programado dentro de la agenda de calle del Mes de Danza , que ya va por su vigésimo primera entrega.

Doña, coreógrafo y bailarín con una trayectoria larga en la danza española,  propone una mezcla profunda y vigorosa de flamenco tradicional y danza contemporánea. En esta ocasión ha ideado su trabajo exclusivamente para la calle, quizá para tocar a un público no asiduo al mundo de la danza.

Adolescentes con sus compañeros de clase, comen sus Doritos y bocadillos mientras se sientan a mi lado.  Viniendo de otra clase,  la del conservatorio, alumnos adultos llenan las escaleras de enfrente.  Charlamos un poco.  La multitud crece.  De repente, suenan aplausos sin causa aparente.  Un trabajador empujando un carrito cargado de cajas cruza el espacio delimitado como escenario. Recibe  mas aplausos. Acordamos entonces que cada transeúnte que cruce ese espacio es como si bailase para nosotros sin querer, y en consecuencia, se llevará su aplauso.  Un hombre nos da una sonrisa.  Un anciano con su bolsa de verduras ni siquiera nos mira.  Un hombre se inclina ceremonioso y otro nos muestra los músculos de sus brazos.  Reímos y observamos con atención posibles bailarines.  Pero suenan acordes desde el altavoz y llegan los profesionales: el coreógrafo Daniel Doña y su bailarín Cristian Martín vestidos en negro, con botas altas y negras, y pelo corto y negro.  Aparecen pulidos y serios, casi militares. Hacen movimientos largos con sus brazos estirados y sus piernas extendidas.  Uno se saca una naranja de un negro bolso bandolera, y la pone en el suelo.  Los acordes continúan, disonantes y electrónicos.  La danza mueve con exactitud.  Saca otra naranja y la coloca al otro lado del escenario.  Doña coge a Martín quién arquea su espalda y abre sus brazos, recostándose contra el apoyo.  Los dos se separan, danzando atentos alrededor del círculo de puntos anaranjados que ahora delimitan su espacio.  Los acordes se convierten gradualmente en un sonido como los de un teléfono descolgado, y la música termina.  Los bailarines salen.

Martín regresa con castañuelas y empieza ésta segunda parte más decidido como bailaor de flamenco.  Su socio se une con los crótalos, y cubren el escenario con sus movimientos flamencos fluidos y enfocados. Oímos ladridos cortos, respiraciones, un ritmo staccato como la hélice de un avión.  Los acordes concuerdan con la danza.  La pareja danza con estocadas largas, brazos extendidos, movimientos corrientes y puntuados por levantamientos. Una por una recogen las naranjas, pero Doña ya no tiene el bolso.  Se pone una en su boca, y las otras en sus manos hasta que sus brazos se llenan.  Sentimos la aproximación del final cuando oímos de nuevo el sonido de un teléfono descolgado.  El bailaor con manos libres recoge la última naranja, y la pone encima de la carga en los brazos de su compañero.  Todas las naranjas caen al piso, y los bailarines completan la danza a pie de calle.

Aplaudimos ahora por el éxito de Daniel Doña, que nos ha mostrado su flamenco de hoy en  un espacio público.  Después, regresamos a nuestras rutinas del día.  La multitud se pone en marcha.  Unos empiezan hablar con sus compañeros, y otros salen como en gotas desde las escaleras debajo de Las Setas y se pierden por las calles.  JANET GILCHRIST

 

“A pie de calle”

Dirección y coreografía:  Daniel Doña

Bailarines:  Cristian Martín y Daniel Doña

31 octubre 2014, 12:00

Setas de Sevilla