De pronto un desconocido te regala flores    

Al querer trabajar sobre la memoria de momentos vividos, estos instantes en que el encuentro se hace inminente, estos instantes donde las fronteras del cuerpo se reencontraban palpitantes e incrédulas en el momento mágico del “slow” lanzado por el vendedor de discos, me he encontrado solo con mi cuerpo y sus miembros, brazos, piernas, torsos, espacios que delimitar, una historia miniatura que contar. Entonces se confrontan dos espacios, el uno desnudo en un duelo con el corazón y el otro atestado, envarado, ruidoso, parlanchín, maquillado con lentejuelas orientales. Oriental, saturado, el cuerpo desaparece. Malek Sebaï