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Author Archives: ignaciomoreno
Sentir algo. No importa el qué.
Janet Novas aparece desnuda. No su cuerpo, que lo cubre un vestido, largo, rojo, ceremonioso, sino su espacio, el escenario, su mundo. Un decorado que no tiene nada, pero que ella va llenando de objetos: unos cuadros, una botella, una lámpara, una estatuilla con forma de rana. Poco a poco, sin prisa, recrea su universo, se acerca a él, a su interior, a ella misma. Lo explora, salta, se contrae, se encoje, cruje, se retuerce, se agita. Narra una historia vacía en la que no cuenta nada, pero que expresa sensaciones muy íntimas, las historias que le marca su cuerpo, su piel, sus músculos, su pulsaciones nerviosas. “Sólo hay un objetivo, sentir algo, no importa el qué”, escribe la autora. “Mi cuerpo como un pequeño país, como un objeto para representar pequeñas historias que se convierten en una. Bocas abiertas, sedientas, ahogadas en su propio llanto o en su propia carcajada”. Carcajadas que, de ser un susurro, van creciendo hasta convertirse en un grito, en llantos, en artes marciales, el público ríe, le hace gracia, melodía soul, baile desatado. Se para, se escucha su aliento, frenético, se va relajando, se calma, bebe agua. ¿Qué se está viendo? Imposible saberlo. ¿Alguien lo entiende? En realidad, poco importa. Lo que importa es esa sensación tan íntima, tan recogida, tan cariñosa. Pequeñas historias algo surrealistas que se concatenan buscando una unidad ficticia. Pausas largas en las que nada ocurre, pero que atrapan como una tela de araña. Es la artista quien borda las redes, y el espectador se mete, la trampa perfecta. Se introduce (literalmente) en un cuadro, empuja, dura, sale de él. Se sienta en un banco y se pinta la cara, cara pintada, el nombre de la obra, de una purpurina dorada. La luz le ilumina mientras el polvillo brilla, cae al suelo, luces y sombras. Y se va, y se apaga, y termina. Un cuerpo que se ha narrado a sí mismo, una mujer, libertad absoluta, todo, y nada, infinito y cero, sin otro propósito que el de expresar algo íntimo. “Sólo hay un objetivo: sentir algo, no importa el qué”. Fecha: 14 de noviembre de 2012. Lugar: Teatro de la Maestranza – Sala Manuel Gª. Ciudad: Sevilla. Contexto: Mes de la Danza. Dirección e interpretación: Janet Novas.
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Tapeo ecléctico y sin fronteras
IGNACIO MORENO L’officina es un atelier marsellés ideado para reunir a creadores del mediterráneo en proyectos de muy amplio espectro. Uno de ellos, Miniaturas Officinae, pasó por Sevilla en el Mes de la Danza, donde presentó seis de sus creaciones bajo el lema «del amor y de la relación con el otro». Propuestas eclécticas que el público iba encontrando desplazándose por ese inspirador espacio que es el Monasterio de la Cartuja. Un programa a base de pequeñas piezas, tapas de danza y similares, cuyo centro fue el Magreb, lugar de efervescencias sociales. De allí provenían la mayoría de los artistas que, obviamente, no son ajenos a la realidad que viven. Malek Sebaï presentó una visión de la mujer tunecina que posee dos caras diferentes, una primera en la que se mostró sencilla, en un baile íntimo y abierto, y otra en la que ha de vestirse (literalmente, con un top plateado) para representar algo que le es ajeno, con una danza del vientre, cómica y forzada, de movimientos casi inexistentes. Imen Smaoui (Túnez) propuso un solo expresionista acerca del velo, representado por la ausencia del mismo, y por una puesta en escena inmaculadamente blanca donde sólo se escuchaban sus pies y los flashes y carraspeos del público. Trabajo que contrastó con el de dos marroquíes: Taoufiq Izzediou, con la potencia violenta de sus movimientos oscuros, abstractos y carismáticos, y Meryem Jazouli, metida en el papel de novia, en un lento giro sobre sí misma con un trabajo de tronco y brazos que resultó un poco inexpresivo. Pero en la danza actual caben más cosas. En “I’m a love result”, monólogo de voz y música, Arnaud Saury (Francia) se muestra hilarante (al menos, para el público francófono), y “Miniature Love Dance”, de Shaymaa Aziz (Egipto), que narra en formato de animación filmada el amor entre dos personas que viven en un paisaje emborronado y que, por algún motivo, no consiguen tocarse. Un programa variado que mostró que la vanguardia danzada tiene cada día más presente su unión con otras ramas de arte, que se concretan en formas cambiantes, plásticas y heterogéneas, aunque corren el riesgo de ser incomprensibles para buena parte del público. Fecha: 4 de noviembre de 2012. Lugar: Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC). Ciudad: Sevilla. Contexto: Mes de la Danza. Artistas: Meryem Jazouli (Marruecos), Shaymaa Aziz (Egipto), Arnaud Saury (Francia), Imene Smaoui (Túnez), Taoufiq Izzediou (Marruecos), Malek Sebaï (Túnez).
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